domingo, 7 de julio de 2019

Día 2, hasta pronto y buenas noches.

Un fin de semana algo inusual, despertamos con la intención de estar bien y sonreír a las posibilidades que nos brindan los días nuevos pero, cómo hacerlo?, cómo seguir si el alma inmortal lleva una carga tan pesada como lo es la pérdida de la vida misma?... Una vida que no volverá a sentir la luz del sol, que no volverá a ver a sus hijos, que no volverá.
La muerte de una persona no solo daña al fallecido, es una bomba que, cuando estalla, atrae y destroza todo lo que tenía cerca, todas las cosas, personas y recuerdos que a través de los años se fueron formando y ganando su lugar correspondiente en el corazón de un ser, ese ser que ya no es nada y pasó de estar aquí a ya no estar.
Proceso esta pérdida de una manera neutral, no me derrumbo pero tampoco me permito estar de algarabía. El respeto respectivo bien merecido lo tiene, los momentos vividos en compañía vivirán por siempre en mi memoria y su nombre en mis oraciones para siempre existirá.

Descanse en paz quien en vida fue una persona ejemplar.


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